Mujer mayor descansando de lado sobre una almohada en su cama

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Úlceras por presión en mayores: prevenirlas y curarlas en casa

Qué vas a encontrar aquí
  1. Qué son y por qué salen tan rápido
  2. Los 4 grados, explicados en cristiano
  3. Dónde mirar cada día (el mapa de zonas de riesgo)
  4. Prevenir: el reloj de cambios posturales
  5. Piel, nutrición e hidratación
  6. Qué merece la pena comprar (sin marcas)
  7. Si ya hay úlcera: qué puedes hacer tú y qué no
  8. Para ti, que cuidas: no es tu fallo
  9. Cómo ayudamos desde duocare
  10. Preguntas frecuentes

Si cuidas en casa a una persona mayor que pasa muchas horas en la cama o el sillón, este artículo es para ti. Las úlceras por presión —las "escaras" de toda la vida— son de lo más duro que veo en los domicilios, y a la vez de lo más prevenible: la mayoría no aparecen por mala suerte, sino por presión mantenida sobre la misma zona durante demasiadas horas. La buena noticia es que prevenir está, en gran parte, en manos de quien cuida. La otra noticia, que casi nadie te dice: si aparece una, no significa que lo hayas hecho mal.

La respuesta corta: revisa a diario las zonas de apoyo (sacro, talones, caderas), cambia de postura cada 2-4 horas con la técnica de los 30 grados, mantén la piel limpia, seca e hidratada, y cuida la alimentación. Si ves una zona roja que no blanquea al presionar, actúa ya; si la piel se abre, llama a un profesional.

Qué son y por qué salen tan rápido

La mecánica: presión que corta el riego

Cuando el cuerpo apoya muchas horas sobre el mismo punto —normalmente donde el hueso está cerca de la piel— la presión cierra los pequeños vasos sanguíneos que alimentan esa zona. Sin riego, el tejido se daña, y ese daño puede empezar en pocas horas en una persona frágil: una noche entera boca arriba sin moverse puede ser suficiente para el primer enrojecimiento.

Los tres aceleradores que conviene tener fichados

A la presión se suman tres factores que multiplican el daño:

  • La humedad (sudor, incontinencia), que macera la piel.
  • La fricción: arrastrar el cuerpo al recolocar en vez de levantarlo.
  • La mala nutrición, que deja la piel sin materia prima para defenderse.

Los 4 grados, explicados en cristiano

Los profesionales hablamos de estadios; tú solo necesitas reconocerlos:

Grado Qué ves Qué significa
1 Piel intacta pero enrojecida; al apretar con el dedo, NO blanquea Aviso serio: quita presión de ahí desde ya
2 Piel abierta superficial: ampolla o rozadura con fondo rosado Ya es una herida: toca cura profesional
3 Herida profunda que llega a la grasa; puede haber tejido amarillento Curas pautadas y seguimiento estrecho
4 Herida muy profunda, puede verse músculo o hueso Manejo profesional siempre, sin excepción

Dónde mirar cada día: el mapa de zonas de riesgo

La revisión diaria se concentra donde el hueso asoma. Con buena luz y la piel descubierta, el repaso completo lleva menos de lo que parece.

Las dos zonas estrella: sacro y talones

El sacro y el coxis se llevan la peor parte si pasa el día boca arriba o sentado. Los talones son la segunda zona más castigada y, en la práctica, la más olvidada: quedan tapados por el edredón y nadie los mira hasta que hay problema.

El resto de la ronda: caderas, codos, orejas

Revisa las caderas si duerme de lado, y no te saltes codos, omóplatos, orejas y nuca. En personas muy delgadas, añade rodillas y tobillos cuando una pierna descansa sobre la otra.

Engancha la revisión a un momento fijo

El mejor momento es el aseo: la piel ya está descubierta, hay buena luz y el repaso se hace solo, sin ser una tarea más que recordar. En la práctica vemos que las revisiones que sobreviven al paso de las semanas son las que van "de serie" con otro hábito, no las que dependen de acordarse.

Prevenir: el reloj de cambios posturales

El corazón de la prevención es no dejar que ninguna zona cargue el peso demasiado tiempo. La pauta clásica es cambiar de postura cada 2-4 horas (cada hora si está sentado), alternando posiciones:

Un día tipo · rotación de posturas

8:00Boca arriba
(30°)
11:00Costado izq.
(30°)
14:00Sentado
(alivio cada hora)
17:00Costado dcho.
(30°)
20:00Boca arriba
talones al aire

Que el reloj no dependa de la memoria

Un horario así solo sobrevive si tiene sistema. Ata cada cambio a un ancla del día —desayuno, comida, merienda, cena—, repartid los turnos si sois varios en casa y dejad registro por escrito: la hoja de la puerta del armario de la que hablamos más abajo. En la práctica, la diferencia entre las casas donde los cambios se hacen y las casas donde "se intentan" casi nunca es la voluntad: es tener un sistema que no descansa sobre una sola cabeza.

La técnica importa tanto como el reloj

  • Posición de 30 grados: de lado pero sin llegar a los 90°, con una almohada en la espalda. Así el peso no cae directamente sobre la cadera.
  • Levantar, no arrastrar: al recolocar, usa la sábana de abajo (la "entremetida") entre dos personas si es posible. Arrastrar la piel contra la sábana hace tanto daño como la presión.
  • Talones flotando: una almohada bajo las pantorrillas (no bajo el talón) deja el talón sin apoyo. Es la medida con mejor relación esfuerzo/resultado que existe.
  • Cama a 30° máximo el cabecero cuando sea posible: muy incorporado, el cuerpo resbala y cizalla la piel del sacro.

Piel, nutrición e hidratación: el otro 50%

Los cambios posturales son la mitad del trabajo; la otra mitad se juega en el aseo y en la cocina.

En el aseo: limpia, seca y sin frotar

  • Piel limpia y SECA: la humedad macera. Tras el aseo o un escape de orina, secar a toques, sin frotar. Si hay incontinencia, cambios frecuentes y crema barrera.
  • Hidratación de la piel a diario con crema, evitando masajear directamente sobre zonas enrojecidas (masajear un grado 1 lo empeora).

En la mesa: el plato y el vaso también previenen

  • Proteínas en el plato: la piel se repara con proteína. Huevos, pescado, legumbres, lácteos… y si come poco, consulta por suplementos.
  • Agua: una piel deshidratada se rompe antes. Ofrecer líquidos a menudo, sin esperar a que pida.

Qué merece la pena comprar (sin marcas)

La lista de la compra que sí compensa

  • Colchón o sobrecolchón antiescaras (de aire alternante o viscoelástico, según movilidad): muy recomendable si pasa muchas horas encamado. Complementa, no sustituye, los cambios posturales.
  • Cojín antiescaras para la silla, donde la presión en el sacro es máxima.
  • Ácidos grasos hiperoxigenados (en farmacia): unas gotas en las zonas de riesgo con piel intacta, dos o tres veces al día.
  • Almohadas, muchas: son la herramienta de posicionamiento más barata y versátil que existe.

Lo que parece buena idea y no lo es

Los flotadores o roscos concentran la presión en anillo: efecto contrario al que buscas. Y los vendajes caseros "para proteger", tampoco. En la práctica los seguimos encontrando en muchas casas, casi siempre por un consejo bienintencionado; si es vuestro caso, retiradlos y volved a las almohadas.

Si ya hay úlcera: qué puedes hacer tú y qué no

Tu parte: quitar presión y avisar

Seguir quitando presión de la zona (más cambios, más almohadas), mantener la higiene, vigilar el apósito y avisar si algo cambia. Parece poco y es muchísimo: sin esa parte, ninguna cura sale adelante.

¿Por qué no puedo curarla yo con lo de la farmacia?

A partir del grado 2, la elección del apósito, la limpieza del tejido dañado y el ritmo de curas requieren criterio clínico — el apósito equivocado puede tapar una infección o frenar la cicatrización. No es desconfianza hacia quien cuida: es que ni siquiera nosotras elegimos apósito sin ver antes la herida.

Las señales que no esperan a mañana

Llama el mismo día si ves cualquiera de estas:

  • Mal olor o líquido turbio.
  • Bordes oscuros.
  • Fiebre o dolor en aumento.

Son señales de que la úlcera se está complicando.

Para ti, que cuidas: no es tu fallo

Lo digo en casi todas las casas y lo escribo aquí: hay úlceras que aparecen aunque se haga todo bien, porque la piel de una persona muy frágil a veces pierde la batalla contra la cama. La culpa que cargáis los cuidadores no cura heridas, pero sí os quema a vosotros. Cambiar posturas cada tres horas, también de noche, no es sostenible para una sola persona indefinidamente: pedir refuerzo —familia, ayudas, o unas horas de cuidado profesional de relevo— no es rendirse, es estrategia.

Cómo ayudamos desde duocare

Las úlceras por presión son una de las razones más frecuentes por las que las familias nos llaman, y casi siempre con la misma frase: "no sabemos si lo estamos haciendo bien". Nuestro servicio de curas a domicilio y valoración de enfermería funciona así:

  1. Nos escribes por WhatsApp y nos cuentas la situación (una foto de la zona ayuda mucho). Respondemos en minutos.
  2. Una enfermera valora en casa la piel, el riesgo y el entorno (cama, colchón, posturas), y os enseña la técnica a quienes cuidáis.
  3. Si hay lesión, pautamos y hacemos las curas con material incluido, y seguimos la evolución hasta el cierre.

En toda la Comunidad de Madrid, también fines de semana. Y si el agotamiento aprieta, el relevo de cuidador existe para eso.

Preguntas frecuentes sobre úlceras por presión

¿Cómo empieza una úlcera por presión?

Con una zona de piel enrojecida sobre un hueso de apoyo (sacro, talón, cadera) que no recupera su color normal al presionarla con un dedo. Esa mancha que "no blanquea" es el grado 1 y la señal de actuar ya: quitar presión de la zona y extremar la vigilancia.

¿Cada cuánto hay que cambiar de postura a una persona encamada?

La pauta general es cada 2-4 horas durante el día, alternando espalda y costados en posición de unos 30 grados, y proteger los talones para que queden "al aire". En silla, conviene aliviar la presión cada hora. Tu enfermera puede ajustar la frecuencia al riesgo de cada persona.

¿Las úlceras por presión duelen?

Sí, en general duelen, especialmente en los grados 1 y 2, aunque algunas personas con sensibilidad reducida o deterioro cognitivo no lo expresan. Por eso la revisión diaria de la piel es tan importante: no podemos fiarnos solo de las quejas.

¿Merece la pena un colchón antiescaras?

En personas que pasan muchas horas en cama, sí: las superficies especiales de manejo de presión reducen el riesgo de forma notable. Pero ojo, no sustituyen los cambios posturales: los complementan. Pide consejo según el grado de movilidad antes de comprar.

¿Qué se pone en una úlcera por presión: yodo, cremas, apósitos?

Depende del grado y del estado de la herida, y esa valoración debe hacerla un profesional: el apósito equivocado puede empeorarla. En piel intacta de riesgo se usan ácidos grasos hiperoxigenados e hidratación; en úlceras abiertas, curas pautadas por enfermería.

¿Cuándo hay que llamar a un profesional por una úlcera?

Siempre que la piel se abra (grado 2 o más), y de inmediato si hay mal olor, líquido turbio o verdoso, bordes negros, fiebre o dolor creciente. Y antes de eso: si ves un enrojecimiento que no desaparece, una valoración a tiempo evita meses de curas.

Contenido informativo revisado por una enfermera colegiada. No sustituye las indicaciones de tu equipo médico: ante cualquier duda sobre tu caso, consúltalas siempre.

Sin listas de espera. Sin presión.

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