Mujer descansando recostada sobre cojines en un dormitorio luminoso, con una bata cómoda, en un ambiente sereno

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Cuidados tras una mastectomía, la guía para los primeros días en casa

Qué vas a encontrar aquí
  1. Qué es una mastectomía y por qué importa el después
  2. Los drenajes, ese acompañante nuevo
  3. El semáforo del líquido y de la herida
  4. Tu brazo tiene memoria
  5. Moverse sin miedo
  6. Dormir, vestirse y no cargar
  7. Mirarse al espejo lleva su tiempo
  8. Cuándo llamar y cómo ayudamos desde casa
  9. Preguntas frecuentes

Nadie te prepara del todo para el momento de cruzar la puerta de casa después de una mastectomía. En el hospital había un equipo pendiente de cada detalle; en casa, de pronto, estáis tú, una herida que quizá aún no has querido mirar y uno o dos drenajes que nadie te presentó bien. Acompaño estos primeros días en casas de toda la Comunidad de Madrid, y lo primero que digo al entrar es siempre lo mismo: no tienes que poder con todo desde hoy. Hace falta ir paso a paso, y los pasos están muy estudiados.

La respuesta corta: los primeros días giran en torno a tres cuidados. Los drenajes, que se vacían con las manos limpias una o dos veces al día (al principio más), apuntando siempre la cantidad en un diario, y que suelen retirarse en una o dos semanas. La herida y sus sensaciones nuevas, donde el acorchamiento del pecho y la axila es normal y puede durar meses. Y el brazo del lado operado, que conviene proteger de pesos y pinchazos desde el primer día. Duerme apoyada en cojines, viste ropa que se abra por delante, no cargues más de unos 2 kilos y, ante fiebre de 38 °C o más o un líquido que cambia a peor, llama a tu equipo. Vamos por partes y con calma.

Qué es una mastectomía y por qué el después importa tanto

Una mastectomía es la cirugía que extirpa el tejido de la mama, casi siempre como parte del tratamiento de un cáncer de mama. Hay variantes —simple o total, radical modificada (que retira también ganglios de la axila), ahorradora de piel o de pezón cuando se planea reconstrucción, que puede hacerse en la misma operación o más adelante— y, junto a ella, es frecuente estudiar los ganglios de la axila: la biopsia de ganglio centinela, que extirpa normalmente de uno a tres, o la linfadenectomía axilar, que retira diez o más. Guárdate ese último dato, porque define cuánto mimo va a pedir tu brazo estos meses.

El ingreso suele ser corto —sin reconstrucción, muchas mujeres vuelven a casa en unas 24 horas; con reconstrucción, algunos días más— y se vuelve muchas veces con los drenajes puestos. Es decir: la mayor parte de la recuperación no ocurre en el hospital, ocurre en tu casa. Este es el mapa general, para que sitúes cada cosa que iremos viendo.

El mapa del después · plazos orientativos de las primeras semanas

día 0-1 a casa, muchas veces con drenajes puestos días 7-10 grapas fuera, si llevas 1-2 semanas drenajes fuera (~30 ml o menos al día) 4-6 semanas todavía sin cargar (máx. ~2 kg) 4-8 semanas recuperación completa día 0-1 a casa, muchas veces con drenajes días 7-10 grapas fuera, si llevas 1-2 semanas drenajes fuera (~30 ml o menos al día) 4-6 semanas todavía sin cargar (máx. ~2 kg) 4-8 semanas recuperación completa

Orientativo: cada fecha la decide tu equipo y, si hay reconstrucción, los tiempos cambian. Cada hito se explica a lo largo de la guía.

Y si algo he aprendido acompañando esta etapa es que las dudas de estos días casi nunca son "de quirófano": son de logística doméstica. Cómo me ducho con esto. Cuánto peso puedo levantar. Qué hago con el líquido del drenaje. A eso vamos, empezando por lo que más impone.

Los drenajes, ese acompañante que nadie te presentó bien

Un drenaje quirúrgico —el más habitual es el de succión cerrada tipo Jackson-Pratt— es un tubo fino y blando que sale de debajo de la piel y termina en una pera de goma redonda. Su trabajo es recoger la sangre y el líquido que el cuerpo produce tras la cirugía para que no se acumulen dentro; la pera, al estar comprimida, mantiene una succión suave y constante. Puede haber uno o varios.

Si te impresiona, no estás sola: en las casas es, con diferencia, lo que más respeto impone al principio y lo que menos explicado sale del hospital. Por eso va aquí, arriba del todo, con su rutina exacta.

El vaciado del drenaje · siempre el mismo orden

  1. 1Manos con agua y jabón
  2. 2Abre la tapa de la pera sin tocar el interior
  3. 3Vacía el líquido en una taza medidora
  4. 4Aprieta la pera hasta dejarla sin aire
  5. 5Con la pera apretada, cierra la tapa
  6. 6Apunta cantidad, fecha y hora
  7. 7Líquido al inodoro y manos otra vez

Si tocas el interior de la tapa sin querer, límpialo con alcohol antes de cerrar. La pera debe quedar comprimida al cerrarla: esa compresión es la que vuelve a hacer la succión.

¿Cada cuánto? Al principio, con intervalos de pocas horas; en cuanto la cantidad baja, una o dos veces al día. Muchos equipos lo dejan pautado mañana y noche, y esa rutina fija es la que te recomiendo: se olvida menos y las cifras se comparan mejor.

El diario del drenaje, tu mejor argumento en la revisión

Cada vez que vacíes, apunta tres cosas: cantidad, fecha y hora. Si llevas dos drenajes, apunta cada uno por separado y suma el total de las 24 horas al final del día. Ese cuaderno no es un deber añadido: es literalmente el dato con el que tu cirujano decide la retirada. La referencia orientativa que manejan casi todos los equipos es que el drenaje se retira cuando recoge unos 30 ml o menos en 24 horas, normalmente entre la primera y la segunda semana. La fecha exacta, siempre, la pone tu equipo.

Mi diario del drenaje

duocare · guía rápida

  • Cada vez que vacíes: apunta cantidad (ml), fecha y hora. Con dos drenajes, cada pera por separado.
  • Al final del día: suma el total de las 24 horas.
  • Color: O = oscuro · R = rosado · A = amarillo pálido.
  • Retirada orientativa: con ~30 ml o menos en 24 h, normalmente en 1-2 semanas. Lo decide tu cirujano: lleva este diario a la revisión.
  • Llama hoy si: vuelve el rojo brillante, sale turbio o huele mal, sube 2 días seguidos, se corta en seco o hay fiebre de 38 °C o más.
FechaMañana (ml)Noche (ml)Total 24 hColor

Dudas o curas a domicilio: duocare · 614 78 75 46 · WhatsApp 24/7

La ducha con drenajes, hay dos escuelas

Te lo cuento con honestidad porque vas a leer de todo: algunos equipos prefieren aseo con esponja hasta que se retiran los drenajes, y otros permiten la ducha con la pera bien sujeta —prendida a la ropa o colgada de un cordón, nunca colgando del propio tubo—. Ninguna de las dos es "la buena": la buena es la que te indique tu cirujano, así que pregúntalo antes del alta y pide que te lo dejen por escrito. En lo que sí hay acuerdo total: bañera y piscina, no, hasta que te lo autoricen.

Trucos de sujeción que funcionan

  • La propia pera trae un lazo de plástico para prenderla a la ropa; dentro de casa, una cinta de tela al cuello hace el mismo papel.
  • Camisolas y batas con bolsillos, cinturones con velcro o una riñonera reparten el peso y evitan tirones del tubo.
  • Un truco casero muy repetido: hacer un corte en el interior de los bolsillos de una sudadera o una bata para pasar los tubos por dentro, ocultos y sin tensión.
  • Para la ducha, si tu equipo la permite, un cordón con pinza sujeta la pera y te deja las dos manos libres.

Y un detalle español que me parece precioso: en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, junto a la Asociación Española Contra el Cáncer, nació el proyecto "Me voy a casa", una camiseta con dos bolsillos interiores pensada para llevar los drenajes de forma segura, cómoda y discreta. Aunque no tengas la camiseta, la idea te sirve tal cual: bolsillos interiores a la altura de la cintura y los tubos sin tensión.

El semáforo del líquido y de la herida, qué es normal y qué no

El líquido del drenaje habla, y aprender a leerlo quita más miedos que cualquier otra cosa de esta guía. La evolución esperable es muy constante: los primeros días sale oscuro, sanguinolento; según la zona va cicatrizando se aclara a rosado, y termina de un amarillo pálido a la vez que la cantidad baja. Ese es el camino normal. Lo que se sale de él, te lo dejo en semáforo.

El semáforo del líquido del drenaje · color y cantidad

Verde · lo esperable

  • Los primeros días sale oscuro, sanguinolento
  • con los días se aclara a rosado
  • y termina amarillo pálido antes de la retirada
  • la cantidad baja poco a poco

Sigue vaciando y apuntando: ese diario es el que marca la retirada.

Ámbar · vigila y coméntalo

  • La cantidad aumenta durante 2 días seguidos
  • o se corta en seco cuando venía saliendo de forma constante

Llama a tu equipo o a tu enfermera en horario normal, con el diario delante.

Rojo · llama hoy

  • Vuelve a salir rojo brillante
  • líquido turbio o con mal olor
  • la piel del punto de salida está muy roja o supura
  • fiebre de 38 °C o más
  • el tubo se ha salido (cúbrelo con un apósito limpio y llama, sin recolocarlo)

No esperes a la siguiente cura: llama a tu equipo hoy mismo.

Este semáforo es solo del drenaje. Para la herida en general (rojez que avanza, calor, pus), vale el semáforo de siempre, enlazado más abajo.

El seroma, ese bulto blando que puede aparecer después

Cuando se retiran los drenajes, el cuerpo a veces sigue produciendo líquido unos días y puede acumularse bajo la piel formando un seroma: se nota como un punto inflamado y blando, como una bolsita de líquido bajo la piel. Suele aparecer entre siete y diez días después de la cirugía, una vez retirados los tubos, y la mayoría se reabsorbe sola en un mes aproximadamente, aunque a veces tarda más. Dos cosas importantes: en casa no se pincha nunca, y si duele, crece o no mejora, tu médico puede drenarlo en consulta —a veces hace falta más de una vez— sin mayor drama.

Sensaciones que sorprenden y son normales

Prepárate para una sensación que casi nadie anuncia: el acorchamiento. El pecho y la axila pueden quedar como dormidos al tacto, porque en la cirugía se ven afectados nervios sensoriales de la zona, y a ese entumecimiento se suman a ratos hormigueo, ardor, picor o una presión rara. Es normal, puede durar los primeros meses e ir cambiando; en parte puede quedarse. También es esperable cierta rigidez de hombro, pecho y brazo que mejora gradualmente y, si hubo cirugía de ganglios, un entumecimiento del brazo y la axila que va de una semana a varios meses.

Sobre la herida en sí, poco te voy a repetir aquí: la cura —manos, suero, apósito— es la misma que en cualquier cirugía y la tienes paso a paso en la guía para cuidar una herida quirúrgica en casa. Los puntos internos se disuelven solos y, si llevas grapas, se retiran orientativamente entre los días 7 y 10, siempre por un profesional: el detalle está en la guía de la retirada de puntos. Y para las señales de alarma generales —rojez que avanza, calor, secreción amarillenta o verdosa, mal olor— no te aprendas dos listas: vale nuestro semáforo de señales de infección, con el umbral de siempre en esta casa: fiebre de 38 °C o más, llamada a tu equipo.

Tu brazo tiene memoria, cuídalo desde el primer día

Si en tu cirugía se extirparon ganglios de la axila, tu brazo pasa a merecer atención propia. La razón se llama linfedema —una hinchazón del brazo por acumulación de linfa, que puede aparecer cuando el sistema linfático de la axila ha quedado tocado—. Los datos de la Asociación Española Contra el Cáncer ayudan a ponerlo en su sitio sin dramatizar: tras una linfadenectomía axilar lo desarrolla en torno al 10% de las mujeres, y la cifra sube al 20-25% si además hay radioterapia axilar. Con solo la biopsia del ganglio centinela, el riesgo es bastante menor. También influyen la obesidad, el sedentarismo y las infecciones postoperatorias, un motivo más para cuidar la herida y moverse pronto.

El cuidado diario del brazo no es una lista de prohibiciones: es un reparto de gestos. Hay cosas que le van bien y cosas que conviene ahorrarle.

Cuida este brazo · el reparto de gestos si te operaron ganglios

Cuenta con él

  • Carro con ruedas para la compra, mejor que bolsas
  • Guantes para cocinar, para el horno y para el jardín
  • Máquina eléctrica si te depilas, y las uñas con cortaúñas
  • Jabón neutro y secar bien los pliegues
  • Natación cuando tu equipo la autorice

Ahórrale esto

  • Pesos y el bolso colgado de ese hombro
  • Tensión y pinchazos, ofrece el otro brazo siempre que se pueda
  • Cera caliente y cuchillas
  • Sauna, baños muy calientes y sol directo sin proteger
  • Reloj, anillos o pulseras que compriman
  • Arañazos de mascotas y picaduras, dentro de lo posible

Aplica sobre todo tras una linfadenectomía axilar. Deportes intensos de brazos (tenis, esquí), mejor consultarlos; caminar, desde el primer día.

Un matiz honesto sobre la tensión y los análisis, porque las fuentes no dicen todas lo mismo: la recomendación clásica —y la que mantienen guías de referencia como las del National Cancer Institute— es tomar la tensión y sacar sangre en el brazo no operado; otras referencias recientes han suavizado esa restricción. Mi consejo práctico, sin dogmas: ofrece preferentemente el otro brazo, dilo con naturalidad ("me operaron de esta axila, ¿mejor el otro?") y pregunta a tu equipo qué criterio seguir. Y si un día no se pudo, no le des más vueltas.

El linfedema no aparece de golpe: empieza con pesadez o tirantez en el brazo, zonas que se endurecen o un anillo o un reloj que de pronto aprietan. Si lo notas, o el brazo se hincha o se nota más caliente, coméntalo con tu equipo pronto.

Moverse sin miedo, los ejercicios que sí tocan

Después de una cirugía así, el impulso natural es no mover nada "por si acaso". Y sin embargo, todas las fuentes serias coinciden en lo contrario: moverse pronto, con cabeza, es parte del tratamiento. La clave está en qué se mueve cada día.

Desde el primer día tocan los ejercicios respiratorios —inspiraciones lentas y profundas que expanden el pecho— y la movilidad de la mano y la muñeca del lado operado: abrir y cerrar la mano, mover los dedos. Los ejercicios de hombro se incorporan de forma progresiva y siempre pautada: algunos se esperan hasta retirar los drenajes, así que la lista concreta te la da tu equipo, y esa es la que vale. Como referencia de intensidad, la AECC habla de repartirlos en 2 o 3 ratos a lo largo del día, en total una media hora, y sin que sean vigorosos: constancia, no esfuerzo.

Cuando la pauta avanza, aparecen clásicos que quizá te enseñen en rehabilitación: deslizar libros sobre una mesa, pasar una toalla por la espalda, dibujar círculos en la pared con los dedos, gestos de natación. Y el dato que más tranquiliza a mis pacientes, avalado por GEICAM —el grupo español de investigación en cáncer de mama—: el ejercicio de fuerza, cuando es progresivo y supervisado, no aumenta el riesgo de linfedema ni empeora sus síntomas. El objetivo a medio plazo que proponen es el general de la población, unos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico más un par de sesiones de fuerza, siempre individualizado. Traducción: tu brazo no se protege guardándolo en un cajón; se protege moviéndolo bien.

La logística de los primeros días, dormir, vestirse y no cargar

Queda el capítulo que no aparece en el informe de alta y que decide cómo de llevaderos son estos días: la intendencia doméstica.

Dormir

Acostarse puede resultar incómodo al principio. Ayudan las almohadas pequeñas y los cojines —bajo la espalda, bajo el brazo—, un respaldo o una almohada corporal para dormir algo incorporada hasta encontrar postura. Dos apuntes finos: antes del alta, pide al personal de enfermería que te enseñe cómo entrar y salir de la cama tirando lo mínimo de la zona; y si te operaron ganglios, procura que el brazo descanse ligeramente elevado sobre un cojín.

Vestirse

Estas semanas mandan las prendas que se abren por delante: camisas, chaquetas con cremallera, camisetas amplias con botones o lazos, y abajo un pantalón cómodo de cintura elástica. Meterse algo por la cabeza levantando los brazos es justo el gesto que queremos evitar.

La casa, preparada antes de que llegues

Si aún estás a tiempo, baja lo de uso diario de los estantes altos a los bajos, deja a mano un asiento para la ducha y una alcachofa de mano, y unas pinzas de agarre largo te ahorran estirones. Es la lógica de siempre: que la casa trabaje para ti. Tienes la lista completa, con las preguntas que conviene dejar respondidas antes de salir del hospital, en el checklist del día del alta hospitalaria.

Pesos, volante y trabajo

La regla de los pesos es clara: nada de más de unos 2 kilos durante las primeras 4-6 semanas —una bolsa de la compra normal ya los pasa—. El carro con ruedas, mejor que las bolsas, y las tareas repartidas: pedir ayuda con la comida, la colada, la compra o los niños estas semanas no es abusar, es hacer bien la recuperación, igual que descansar más de lo habitual. Para conducir no hay un plazo en días: se vuelve cuando ya no tomas analgésicos opioides y puedes girar el volante con facilidad y sin dolor. Y la vuelta al trabajo depende de tu puesto y de si hubo cirugía ganglionar: se concreta con tu cirujano.

Mirarse al espejo lleva su tiempo

Hasta aquí, lo que se ve y se mide. Queda lo que no. La mastectomía es, de todas las cirugías del cáncer de mama, la que con más probabilidad remueve la relación con el propio cuerpo, y eso también forma parte de la recuperación: no es un tema menor ni una debilidad.

No hay un plazo correcto para mirar la cicatriz. Hay mujeres que la miran el primer día y mujeres que necesitan semanas, y las dos lo están haciendo bien: es tu ritmo. Si te ayuda, puedes hacerlo acompañada —de tu pareja, de una amiga, o pidiéndoselo a la enfermera durante una cura, que para eso estamos—. Y un apunte de la AECC que me parece útil para los días de espejo: atender también a lo que sí te gusta de lo que ves, y entender la aceptación no como estar de acuerdo con los cambios, sino como asumir que formarán parte de ti, al menos durante un tiempo.

En lo material hay más recursos de los que se suelen contar. Mientras la zona cicatriza no se usa prótesis: el primer paso, cuando tu equipo lo indique, suele ser una prótesis externa provisional, ligera, con un sujetador postoperatorio de sujeción media-alta; la prótesis definitiva de silicona llega cuando la zona ha cicatrizado, orientativamente hacia las 6-8 semanas. Quien mejor asesora es una ortopedia especializada, con la prescripción de tu especialista. Un dato práctico para Madrid: la prótesis mamaria externa está incluida en la prestación ortoprotésica de la sanidad pública —en la Comunidad de Madrid la regula el Decreto 84/2021—, de modo que te la prescribe el especialista y se tramita el reintegro de parte del gasto. Y algunas sedes provinciales de la AECC ofrecen una primera prótesis: pregunta en la tuya.

Si el ánimo pesa más de la cuenta, o simplemente quieres hablar con alguien que sepa de esto, la AECC ofrece atención psicológica gratuita para pacientes y familiares, presencial u online, y un teléfono que atiende las 24 horas todos los días del año: Infocáncer, 900 100 036. También ayuda mucho hablar con otras mujeres que han pasado por una mastectomía; pregunta por los grupos de apoyo de tu zona. Guárdate este párrafo aunque hoy sientas que no lo necesitas.

Cuándo llamar al equipo y cómo ayudamos desde casa

Cerramos con las dos listas que conviene tener claras. La primera, cuándo no esperar a la siguiente revisión. Llama a tu equipo hoy mismo —o acude a urgencias— si aparece:

  • Fiebre de 38 °C o más.
  • Secreción amarillenta o verdosa en la herida, o mal olor.
  • Enrojecimiento que avanza más allá del borde de la herida.
  • El drenaje cambia a peor: vuelve el líquido rojo brillante, aumenta durante 2 días seguidos o se corta en seco.
  • Dolor que no cede con la pauta que llevas.
  • Dificultad para respirar o hinchazón brusca de la zona.

La segunda lista es qué puede resolverse sin que tengas que moverte de casa, que estos días es casi todo lo de enfermería. Una mastectomía reciente es un momento vulnerable: con los drenajes puestos y el cuerpo a medio camino, cuadrar desplazamientos para cada cura es una carga que no aporta nada a tu recuperación. Nuestro servicio de cura postquirúrgica a domicilio está pensado exactamente para esta etapa:

  1. Nos escribes por WhatsApp y nos cuentas tu caso. Te asignamos una enfermera colegiada de referencia, que será la misma en cada visita.
  2. Hacemos en tu casa las curas pautadas, vigilamos contigo los drenajes —vaciado, diario, señales de alarma— y retiramos los puntos o grapas cuando lo indique tu cirujano.
  3. Te enseñamos los cuidados del brazo y supervisamos los ejercicios pautados y, si algo no nos cuadra, avisamos pronto a tu equipo. Siempre con discreción: enfermeras de ropa de calle, sin uniformes ni coches rotulados.

Trabajamos así en toda la Comunidad de Madrid, 24/7, con más de 1.000 atenciones y un 4,9★ en Google. Y si ahora mismo solo necesitas ordenar ideas, ya has hecho mucho leyendo hasta aquí: imprime el diario del drenaje, apunta el 900 100 036 y ve día a día. De la logística podemos encargarnos nosotros, con una consulta sin compromiso.

Preguntas frecuentes sobre los cuidados tras una mastectomía

¿Cuánto tiempo llevaré los drenajes tras una mastectomía?

De forma orientativa, una o dos semanas. El criterio que más usan los equipos es la cantidad: cuando un drenaje recoge unos 30 ml o menos en 24 horas, suele estar listo para retirarse, y por eso importa tanto apuntar en un diario lo que sale cada día. La decisión exacta es siempre de tu cirujano, que valorará ese diario en la revisión; si hay reconstrucción, los plazos pueden ser distintos.

¿Qué color debe tener el líquido del drenaje?

Al principio, oscuro y sanguinolento; con los días va aclarándose a rosado y termina siendo amarillo pálido, a la vez que baja la cantidad. Lo que no es esperable es que vuelva a salir rojo brillante cuando ya se había aclarado, que se vuelva turbio o que huela mal: cualquiera de esas tres cosas es motivo de llamar a tu equipo hoy.

¿Puedo ducharme con los drenajes puestos?

Depende de la pauta de tu equipo, porque conviven dos criterios: algunos cirujanos prefieren aseo con esponja hasta retirarlos y otros permiten la ducha con la pera bien sujeta, prendida a la ropa o colgada de un cordón, nunca colgando del propio tubo. Pregúntalo antes del alta y pide que te lo dejen por escrito. En lo que hay acuerdo total es en lo contrario: bañera y piscina, no, hasta que te lo autoricen.

¿Es normal no sentir el pecho o la axila después de una mastectomía?

Sí, es muy habitual y tiene explicación: en la cirugía se ven afectados nervios sensoriales del pecho y la axila. Ese acorchamiento —a veces con hormigueo, ardor, picor o una sensación de presión— puede durar los primeros meses e ir cambiando; en algunas mujeres desaparece y en otras persiste en parte. Si lo que aparece es dolor que va a más o la zona cambia de aspecto, eso sí se consulta.

¿Qué es un seroma y qué hago si me sale?

Es una acumulación de líquido transparente bajo la piel de la zona operada, que se nota como un punto inflamado y blando. Suele aparecer entre siete y diez días después de la cirugía, muchas veces una vez retirados los drenajes, y la mayoría se reabsorbe sola en un mes aproximadamente, aunque a veces tarda más. En casa no se pincha nunca; si duele, crece o no mejora, tu médico puede drenarlo en consulta, en ocasiones más de una vez.

¿Pueden sacarme sangre o tomarme la tensión en el brazo operado?

La recomendación más extendida es usar preferentemente el otro brazo, sobre todo si te han hecho un vaciamiento axilar. Es cierto que algunas referencias recientes han relajado esta restricción, así que no lo vivas como un dogma: ofrece el otro brazo siempre que sea posible, dilo con naturalidad a quien te atienda y pregunta a tu equipo qué criterio quiere que sigas en tu caso.

¿Cuándo puedo empezar a mover el brazo?

Antes de lo que imaginas: los ejercicios respiratorios y los de mano y muñeca se recomiendan desde el primer día tras la cirugía. Los de hombro se incorporan de forma progresiva y siempre pautados, porque algunos conviene esperarlos hasta que se retiren los drenajes. La regla es hacer solo los ejercicios que te hayan indicado, con suavidad y constancia, sin llegar al dolor.

Contenido informativo revisado por una enfermera colegiada. No sustituye las indicaciones de tu equipo médico: ante cualquier duda sobre tu caso, consúltalas siempre.

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