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Endometriosis, síntomas y por qué complica quedarse embarazada
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Hay una frase que escucho más de lo que me gustaría en las casas que visito: «yo siempre he tenido reglas malas, pensaba que era lo que me tocaba». Detrás de esa frase, a veces, hay una endometriosis que lleva años sin nombre: una enfermedad que afecta aproximadamente a 1 de cada 10 mujeres en edad fértil y que, aun así, tarda una media de 10 a 12 años en diagnosticarse en Europa. No porque sea invisible, sino porque su síntoma más frecuente —un dolor de regla que puede llegar a tumbarte— se ha normalizado durante generaciones.
La respuesta corta: la endometriosis es tejido parecido al endometrio que crece fuera del útero y que responde a las hormonas del ciclo, por eso se inflama y duele, sobre todo con la regla. Sus señales más habituales son dolor menstrual incapacitante, reglas abundantes, dolor con las relaciones, fatiga y molestias digestivas que van y vienen con el ciclo. Entre el 30 y el 50% de las mujeres que la tienen presentan dificultades para concebir, pero endometriosis no es sinónimo de infertilidad: muchas se quedan embarazadas sin ayuda y, cuando cuesta, hay opciones. Y una buena noticia reciente que casi nadie cuenta: hoy, en la mayoría de los casos, el diagnóstico ya no exige pasar por quirófano.
Qué es la endometriosis y por qué provoca dolor
El endometrio es la capa que recubre el útero por dentro y que cada mes crece, se prepara «por si acaso» y, si no hay embarazo, se desprende con la regla. En la endometriosis, un tejido muy parecido a ese aparece fuera del útero, donde no le corresponde. Es una enfermedad inflamatoria y benigna —benigna significa que no es un cáncer— pero con un detalle que lo explica casi todo: ese tejido fuera de sitio sigue respondiendo a las hormonas del ciclo. Cada mes se activa, se inflama y sangra en un lugar que no tiene salida, y de ahí el dolor cíclico, la inflamación mantenida y, con el tiempo, las cicatrices internas.
¿Y dónde aparece? Los lugares más frecuentes están dentro de la pelvis: los ovarios, las trompas de Falopio, la zona de detrás del útero, los ligamentos que lo sostienen y, a veces, el intestino o la vejiga. Muy raramente puede aparecer en zonas alejadas. Por eso los síntomas varían tanto de una mujer a otra: dependen de dónde esté el tejido.
Dónde puede aparecer el tejido · un esquema, no un atlas
puntos donde puede aparecer el tejido
Esquema orientativo, no un mapa anatómico. El «mapa» exacto de cada mujer lo dibujan la ecografía o la resonancia, y de él dependen los síntomas.
Un dato para dimensionarlo: la endometriosis afecta aproximadamente a 1 de cada 10 mujeres en edad fértil. No es una rareza ni «cosas tuyas»: es una de las enfermedades ginecológicas más frecuentes, y probablemente conoces a varias mujeres que la tienen, lo sepan o no.
No, ese dolor de regla que te tumba no es normal
Quiero decirlo sin dramatismo pero con toda la claridad del mundo, porque de esta idea depende que el diagnóstico llegue antes: la regla puede molestar, y una molestia leve los primeros días entra dentro de lo esperable. Lo que no es normal es un dolor que te deja en la cama, que te hace faltar al trabajo o a clase, o que no cede con tu analgésico de siempre. Entre las mujeres y adolescentes que consultan por dolor pélvico, la endometriosis está detrás en la mitad o más de los casos.
Además del dolor menstrual intenso —la llamada dismenorrea—, la enfermedad puede dar reglas muy abundantes o prolongadas, dolor con las relaciones sexuales (dispareunia, en el lenguaje de los informes), dolor pélvico también fuera de la regla, fatiga que se arrastra y molestias digestivas que van y vienen con el ciclo. Para ordenar todo esto, el semáforo que uso al explicarlo en las casas:
El semáforo del dolor de regla · cuándo consultar
Verde · dentro de lo esperable
- Molestia leve los primeros días de la regla
- Cede con tu analgésico habitual
- No te obliga a cambiar planes ni a faltar a nada
Es el rango habitual. Aun así, si algo cambia de forma llamativa, coméntalo en tu próxima revisión.
Ámbar · coméntalo en consulta
- Dolor que va a más ciclo tras ciclo
- Reglas muy abundantes o que se alargan
- Dolor con las relaciones sexuales
- Molestias digestivas que se repiten con cada regla
Pide cita con tu médico o tu ginecólogo y cuéntale el patrón completo, no solo el último episodio.
Rojo · esto no es normal
- Dolor que te tumba en la cama o te hace faltar al trabajo o los estudios
- No cede con lo de siempre
- Fatiga que se arrastra ciclo tras ciclo
- Lleváis tiempo buscando embarazo sin conseguirlo
Pide cita para que lo estudien. Aguantar no es un plan, y el dolor incapacitante siempre merece estudio.
Orientativo: ningún síntoma aislado confirma ni descarta una endometriosis. Lo que orienta es el patrón, y quien lo valora es tu ginecólogo.
Y hay un perfil más, el más silencioso de todos: la mujer que apenas tiene dolor y cuya endometriosis solo da la cara cuando el embarazo no llega. La dificultad para concebir es, junto al dolor pélvico, uno de los dos grandes síntomas de esta enfermedad, y a veces es el único. Si es tu caso, que no te despiste la ausencia de dolor: también merece estudio.
Por qué el diagnóstico tarda años en llegar
La cifra impresiona, así que la doy despacio: en Europa, desde que una mujer empieza a consultar por sus síntomas hasta que la endometriosis tiene nombre pasan, de media, entre 10 y 12 años. Más de una década de reglas que organizan el calendario, de ibuprofenos que no llegan, de planes cancelados sin saber por qué.
¿Cómo puede tardar tanto una enfermedad tan frecuente? La causa de fondo no es un misterio médico: es la normalización del dolor menstrual. Frases heredadas —«a tu madre le pasaba igual», «son cosas de mujeres», «ya se te pasará cuando tengas hijos»— que hacen que ni la propia mujer, ni su entorno, ni a veces la primera consulta lo investiguen a tiempo. Las asociaciones de pacientes de aquí, como EndoMadrid, llevan años peleando exactamente contra eso, con una idea que resume este artículo entero: el dolor de regla que te incapacita no es normal.
No te cuento esto para señalar culpables, sino para quitarte un peso: si llevas años con dolor y sin diagnóstico, no es que no hayas sabido explicarte ni que exageres. Es un retraso que le pasa a la media de las mujeres europeas con esta enfermedad. Y la forma de acortarlo está bastante a mano: consultar pronto, con datos concretos, y no soltar el hilo hasta tener una respuesta.
Cómo se diagnostica hoy, y por qué la cirugía ya no es el primer paso
Aquí viene la noticia que más miedos quita, y que muchos artículos todavía no recogen: durante años se repitió que la única forma de confirmar una endometriosis era una laparoscopia, una cirugía con anestesia general. Y esa idea —«para saberlo tienen que operarme»— ha frenado a muchísimas mujeres a la hora de consultar.
Qué ha cambiado con la guía europea
La guía europea de referencia sobre endometriosis (ESHRE, 2022) lo dice con claridad: el diagnóstico se apoya hoy en la exploración clínica y las pruebas de imagen, con la ecografía transvaginal especializada como primera opción y la resonancia magnética como apoyo. La laparoscopia, que antes era el estándar de oro, ya no se recomienda como primer paso: se reserva para casos concretos, por ejemplo cuando la imagen sale negativa pero la sospecha sigue, o cuando el tratamiento inicial no funciona. Traducido: ponerle nombre a tu dolor ya no exige, en la mayoría de los casos, pasar por quirófano.
El matiz honesto, una ecografía normal no lo descarta todo
Te lo cuento porque quiero que salgas de la consulta con expectativas realistas: hay formas de endometriosis que la ecografía no siempre ve. Una imagen normal con síntomas persistentes no cierra el caso, sino que abre la siguiente pregunta, y ahí tu ginecólogo decidirá si toca resonancia, seguimiento o, en algún caso, esa laparoscopia. La conclusión práctica no cambia: consultar es hoy mucho menos cuesta arriba que hace unos años, y cuanto antes se empieza, antes se ordena todo lo demás.
Por qué complica quedarse embarazada (y por qué no es una sentencia)
Vamos a la pregunta que probablemente te ha traído hasta aquí. Los datos, primero y sin rodeos: entre el 30 y el 50% de las mujeres con endometriosis presentan alguna dificultad reproductiva, y, mirándolo desde el otro lado, hasta la mitad de las mujeres que consultan por problemas para concebir tienen endometriosis. La relación existe y es seria; negarla sería faltarte al respeto. Pero fíjate en lo que dice el dato leído al derecho: muchas mujeres con endometriosis se quedan embarazadas sin ninguna ayuda.
Lo que pasa por dentro, contado en sencillo
La enfermedad puede interponerse en el camino del embarazo por varias vías, que no actúan todas ni en todas las mujeres:
- La inflamación. El tejido fuera de sitio mantiene la pelvis en un estado de inflamación constante, y ese ambiente se lo pone más difícil a óvulos, espermatozoides y embriones.
- Las adherencias. La inflamación repetida deja cicatrices internas que van «pegando» estructuras: el útero, los ovarios y las trompas pierden su geografía normal, y una trompa puede quedar obstruida.
- La reserva y la calidad de los óvulos. Con la progresión de la enfermedad puede reducirse la reserva ovárica —el «fondo de armario» de óvulos— y verse afectada su calidad.
- La implantación. Al embrión le puede costar más agarrarse; también se describen alteraciones de la ovulación y más abortos de repetición.
La parte de esperanza, con datos en la mano
Dos cosas más que conviene saber, porque desmontan mucha angustia. La primera: la extensión de las lesiones no predice el resultado. Hay endometriosis grandes que no afectan a la fertilidad y lesiones mínimas que sí, así que un diagnóstico «extenso» no equivale a un pronóstico peor para el embarazo. La segunda: aunque la enfermedad puede reducir la probabilidad de gestación, con los datos actuales no está demostrado que perjudique la posibilidad de nacido vivo, es decir, de que el embarazo llegue a buen puerto. El diagnóstico dibuja un camino que quizá necesite más apoyo, no un muro.
La idea con la que quedarte: endometriosis no es sinónimo de infertilidad. Es un factor a estudiar, con opciones detrás, no una sentencia.
Cuando cuesta concebir, el mapa de opciones
Si lleváis tiempo intentándolo y el embarazo no llega, el primer paso no es decidir nada por tu cuenta ni perderte en foros: es sentarte con tu ginecólogo o una unidad de endometriosis, que valorará tu caso de forma individualizada según tu edad, tu reserva ovárica, la extensión de la enfermedad y tu deseo de ser madre. A partir de esa valoración, los caminos posibles son básicamente tres, y ninguno es «mejor» en abstracto:
El mapa de opciones · quién decide y qué caminos hay
Aquí solo te explico el mapa: quién decide, y cuándo, lo marca tu equipo. El abordaje suele ser además multidisciplinar (ginecología, endocrinología, nutrición).
En dos pinceladas, para que te suenen cuando te las nombren. La cirugía conservadora busca tratar las lesiones tocando lo mínimo, pensada para preservar la reserva ovárica cuando el caso lo permite. La reproducción asistida, con la FIV a la cabeza, es la vía habitual cuando la concepción espontánea no llega o las trompas están comprometidas. Y la preservación de ovocitos —vitrificar óvulos— es la opción para proteger el futuro reproductivo cuando la enfermedad progresa o hay cirugías por delante y el embarazo no es para ahora.
Una ventaja de vivir donde vivimos: la sanidad pública madrileña cuenta con unidades especializadas en endometriosis en hospitales como La Paz, el 12 de Octubre y el Clínico San Carlos. Pregunta a tu médico por la derivación que corresponda a tu zona: existir, existen, y para eso están.
Y si tu camino acaba pasando por un ciclo de FIV, no te adelantes al miedo: esa etapa también se puede llevar bien acompañada. Te lo cuento en detalle en mis guías sobre cómo organizar las inyecciones de la FIV en casa y para qué sirve cada medicación del ciclo, escritas justo para ese momento.
Vivir con endometriosis, el dolor y el día a día
Más allá del embarazo, está la vida de cada mes. Hoy por hoy la endometriosis no tiene cura, pero sí tratamiento, y esa diferencia importa: con un plan bien ajustado, el dolor se puede controlar y la calidad de vida mejora mucho. Las herramientas habituales son la analgesia pautada, los tratamientos hormonales —anticonceptivos, progestágenos o análogos de GnRH, fármacos que calman la actividad del ciclo para que el tejido no se inflame cada mes— y, en casos concretos, la cirugía. Cuál te corresponde, en qué orden y a qué dosis lo decide tu ginecólogo o tu unidad: desconfía de cualquier web que te lo «recete» desde un artículo, incluida esta.
Lo que sí te puedo dar desde la experiencia es el enfoque: trata la endometriosis como una enfermedad crónica que se gestiona, no como una condena ni como un secreto. Un plan de analgesia claro por escrito, revisiones a las que llegas con tu diario de síntomas, hábitos que a ti te funcionen y apoyo de verdad, del entorno o de una asociación de pacientes, donde encontrarás a mujeres que entienden sin que tengas que explicar. El dolor crónico aísla, y romper ese aislamiento también es tratamiento.
Si el camino pasa por un tratamiento, te acompañamos en casa
Este artículo va del «antes»: entender la enfermedad, ponerle nombre al dolor y saber qué opciones existen. Pero en duocare acompañamos sobre todo el «durante», cuando la endometriosis desemboca en un tratamiento de fertilidad y de pronto el calendario se llena de medicación con horario, controles y analíticas. Un ciclo de reproducción asistida es exigente de por sí; la logística no debería serlo también. Así ayudamos:
- La medicación del ciclo, en tu casa y a su hora. Una enfermera colegiada acude a tu domicilio y administra la pauta exacta de tu clínica, incluida esa inyección final que va con hora fija. Un ciclo ya pide bastante como para añadirle el mal trago de pincharse sola cada noche.
- Las analíticas de control, sin desplazamientos. Los tratamientos y el seguimiento hormonal piden análisis con cierta frecuencia; los hacemos con nuestra analítica a domicilio, a primera hora si hace falta, sin colas ni mañanas perdidas.
- Con discreción y continuidad. Enfermeras de ropa de calle, sin coches rotulados, y la misma profesional de referencia siempre que se puede. En toda la Comunidad de Madrid, también fines de semana.
Seguimos siempre la pauta de tu clínica o tu médico, nunca la sustituimos. Si quieres saber cómo funcionaría en tu caso, escríbenos sin compromiso y te asesoramos.
Mi próxima consulta de ginecología
duocare · guía rápida
- Mi dolor de regla, de 0 a 10: ________ — días al mes que me limita: ________
- Me pasa desde: ________ — ¿va a más cada ciclo? ________
- Señales que he notado (rodéalas): reglas muy abundantes · dolor con las relaciones · molestias digestivas con la regla · fatiga · dolor fuera de la regla
- Buscando embarazo desde: ________ (si es tu caso)
- Lo que quiero pedir: que se estudie mi dolor y que quede anotado en mi historia. Recuerda: un dolor que te incapacita no es normal.
Acompañamiento en casa: duocare · 614 78 75 46 · WhatsApp 24/7
Un cierre de enfermera: la endometriosis es frecuente, tiene nombre, tiene pruebas para diagnosticarse sin quirófano en la mayoría de los casos y tiene opciones cuando complica el embarazo. Lo único que no deberías darle es más años de silencio. Si tu dolor manda en tu calendario, pide esa cita, y si el camino te trae un tratamiento, ya sabes dónde estamos.
Preguntas frecuentes sobre endometriosis y fertilidad
¿Es normal un dolor de regla que me impide hacer vida normal?
No, un dolor de regla que te obliga a quedarte en la cama, a faltar al trabajo o a los estudios, o que no cede con tu analgésico habitual, no se considera normal y merece valoración médica. Una molestia leve los primeros días es una cosa; un dolor que organiza tu mes es otra. Normalizarlo es precisamente lo que retrasa el diagnóstico de la endometriosis, así que si te reconoces en esto, pide cita con tu médico o tu ginecólogo y cuéntale el patrón completo.
¿La endometriosis siempre causa infertilidad?
No, endometriosis no es sinónimo de infertilidad. Entre el 30 y el 50% de las mujeres que la tienen presentan dificultades reproductivas, lo que significa que muchas otras conciben de forma natural. Además, la extensión de las lesiones no predice el resultado: hay endometriosis grandes que no afectan a la fertilidad y lesiones mínimas que sí. Si lleváis tiempo intentándolo sin conseguirlo, coméntalo con tu ginecólogo para que valore tu caso concreto.
¿Cuánto se tarda de media en diagnosticar la endometriosis?
En Europa, la media está entre 10 y 12 años desde que la mujer empieza a consultar hasta que la enfermedad tiene nombre. La causa de fondo es que el dolor menstrual se ha normalizado durante generaciones, tanto en casa como, a veces, en la propia consulta. Por eso conviene consultar pronto y con datos concretos (cuántos días te limita, qué has tenido que cancelar) si el dolor condiciona tu vida.
¿Hace falta operarse para saber si tengo endometriosis?
En la mayoría de los casos, ya no. La guía europea de referencia (ESHRE, 2022) recomienda empezar por la exploración y las pruebas de imagen, con la ecografía transvaginal como primera opción y la resonancia como apoyo; la laparoscopia, que antes era el estándar, hoy se reserva para casos concretos, por ejemplo cuando la imagen no aclara el diagnóstico. Un matiz honesto: una ecografía normal no descarta al cien por cien la enfermedad, así que si los síntomas persisten, se sigue estudiando.
¿Por qué la endometriosis dificulta quedarse embarazada?
Por varias vías que pueden sumarse: la inflamación mantenida en la pelvis, las adherencias que alteran la posición y el funcionamiento de trompas y ovarios, una posible menor reserva o calidad de los óvulos según avanza la enfermedad, y dificultades de implantación del embrión. No todas actúan en todas las mujeres, y por eso el estudio es siempre individual: tu ginecólogo valora cuál pesa en tu caso.
¿Dónde se trata la endometriosis en la Comunidad de Madrid?
En la sanidad pública madrileña existen unidades especializadas en endometriosis en hospitales como La Paz, el 12 de Octubre y el Clínico San Carlos. Son unidades de referencia con abordaje especializado de la enfermedad. Tu médico de cabecera o tu ginecólogo pueden orientarte sobre la derivación según tu zona y tu caso.
¿Qué puede hacer una enfermera a domicilio si tengo endometriosis?
Acompañarte en la parte práctica del camino, sobre todo si desemboca en un tratamiento de fertilidad: administrar la medicación pautada por tu clínica a su hora exacta en tu casa, hacer las analíticas de control sin desplazamientos ni madrugones y resolver dudas entre visitas. En duocare somos enfermeras colegiadas, vamos de ropa de calle y trabajamos en toda la Comunidad de Madrid, siempre siguiendo la pauta de tu médico o tu clínica.
Contenido informativo revisado por una enfermera colegiada. No sustituye las indicaciones de tu equipo médico: ante cualquier duda sobre tu caso, consúltalas siempre.
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