Mujer revisándose la piel del hombro frente al espejo de casa, con luz cálida

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Regla ABCDE del melanoma: la guía visual para revisar tus lunares

Qué vas a encontrar aquí
  1. La regla ABCDE, dibujada letra a letra
  2. El signo del «patito feo»
  3. Lunares «feos» que suelen ser otra cosa
  4. Cómo revisarte la piel en casa, paso a paso
  5. Uñas, palmas, plantas y cuero cabelludo
  6. Cuándo pedir cita (y cuándo no dejarlo pasar)
  7. Qué pasa en la consulta del dermatólogo
  8. Proteger la piel el resto del año
  9. La chuleta imprimible del autoexamen
  10. Cómo te ayudamos desde duocare

Casi todos tenemos un lunar que nos mosquea: ese que parece más oscuro que el año pasado, el que tiene una forma rara, el que tu madre te dice que te mires desde hace meses. Y entre el «no será nada» y el buscador enseñando fotos horribles a las tantas de la noche, lo normal es quedarse en el peor sitio posible: preocupado y sin plan. Esta guía es el plan. Sin fotos desagradables —aquí dibujamos— y sin dramatismo.

La respuesta corta: la regla ABCDE resume los cinco rasgos que hacen sospechoso un lunar: Asimetría, Bordes irregulares, Color desigual, Diámetro mayor de 6 mm y Evolución (cualquier cambio). La mayoría de las manchas que nos preocupan resultan ser benignas, y tener entre 10 y 40 lunares es lo habitual. Pero la regla no funciona al revés: no sirve para autodescartarse nada, sirve para decidir cuándo pedir cita con el dermatólogo. Vamos letra a letra, con dibujos.

La regla ABCDE del melanoma, dibujada letra a letra

La regla ABCD nació como una lista de cuatro rasgos para examinar lunares, y en 2004 un grupo de dermatólogos propuso en la revista JAMA añadirle la quinta letra, la E de Evolución, precisamente porque el cambio en una lesión es de lo que más avisa. Así quedó la versión que hoy usan la Academia Española de Dermatología (AEDV), la Asociación Española Contra el Cáncer y la Academia Americana de Dermatología:

La regla ABCDE · qué mirar en cada lunar

Asimetría Una mitad no se parece a la otra. Los lunares corrientes suelen ser redondeados y regulares; imagina una línea por el medio: las dos mitades deberían parecerse.

lo habitual

lo que se revisa

Bordes Irregulares, dentados, festoneados o mal delimitados, como si el color se «derramara» hacia la piel de alrededor.

lo habitual

lo que se revisa

Color Desigual: varios tonos conviviendo en la misma mancha (marrones distintos, zonas casi negras y, a veces, áreas rojizas, blancas o azuladas).

lo habitual

lo que se revisa

Diámetro Mayor de 6 mm —el clásico «más grande que la goma de un lápiz»—. Ojo: es una referencia, no una frontera; hay melanomas más pequeños.

menos de 6 mm

lo habitual

más de 6 mm

lo que se revisa

Evolución Cualquier cambio en el tiempo: de tamaño, forma, color o relieve, o un síntoma nuevo (picor, sangrado). Es la letra que más debe alertar: un cambio es, con frecuencia, el primer signo.

antes meses después consulta

el mismo lunar, cambiando: eso es la E

Los dibujos son esquemas para entender cada letra, no un catálogo de diagnóstico. Cumplir una letra no significa tener un melanoma; significa que ese lunar merece que lo vea un dermatólogo.

Dos matices que las fuentes serias repiten y que conviene quedarse: el tamaño no descarta nada —la Academia Americana de Dermatología recuerda que los melanomas «pueden ser más pequeños» de 6 mm cuando se diagnostican— y no hace falta cumplir todas las letras. Con una sola, sobre todo si es la E, ya tienes motivo de cita.

El signo del «patito feo»: el lunar que desentona

La regla ABCDE mira cada lunar por separado. El signo del «patito feo» —así lo llaman los dermatólogos, y lo recogen tanto la Fundación Piel Sana de la AEDV como la Skin Cancer Foundation— mira el conjunto: los lunares de una misma persona tienden a parecerse entre sí, como hermanos. El que no encaja en la familia —más oscuro, más grande, distinto de textura, el que señalarías sin saber por qué— es el que merece una revisión, aunque no cumpla ninguna letra.

El patito feo · mira el conjunto, no solo cada lunar

este desentona: revisión

No hace falta medir nada: si al mirar tu piel hay uno que «no es de la familia», ya sabes cuál enseñar primero en la consulta.

Lunares «feos» que suelen ser otra cosa

Este apartado casi nunca aparece en las guías, y es una pena, porque quita muchos sustos. Feo no es lo mismo que peligroso. Con los años, a casi todo el mundo le salen manchas y bultitos de aspecto poco agraciado que son benignos. El ejemplo estrella es la queratosis seborreica: un crecimiento marrón o casi negro, de superficie rugosa o «cerosa», como pegado sobre la piel, que suele aparecer a partir de los 40 años y que —según MedlinePlus— es benigno. Suelen ser varios, van saliendo con la edad y asustan mucho la primera vez.

También conviene recordar que tener lunares es lo normal: la mayoría de las personas tiene entre 10 y 40, y siguen apareciendo hasta la mediana edad. Ahora bien, aquí no vamos a hacer trampas en la dirección contraria: que existan «feos benignos» no significa que puedas clasificarlos tú en casa. La regla práctica es más sencilla:

Feo y de siempre, estable: coméntalo en tu próxima revisión. Nuevo, distinto a los demás o cambiando: cita con el dermatólogo.

Cómo revisarte la piel en casa, paso a paso

La Fundación Piel Sana de la AEDV lo resume bien: un repaso general de toda la piel no lleva más que unos minutos al mes. La Skin Cancer Foundation recomienda lo mismo —una vez al mes— y da el método que usamos también en enfermería:

  1. Busca buena luz y dos espejos: uno de cuerpo entero y otro de mano. Sin ellos, media espalda queda sin revisar.
  2. Sigue siempre el mismo orden, de arriba abajo: cuero cabelludo, cara y cuello; hombros y brazos (con axilas); manos por las dos caras y entre los dedos; pecho y abdomen; espalda y glúteos con el espejo de mano; piernas por delante y por detrás; y pies enteros, plantas y espacios entre los dedos incluidos.
  3. El cuero cabelludo, por partes: sepárate el pelo por mechones (un secador a poca potencia ayuda), o aprovecha a alguien de confianza… o a tu peluquería, que ve tu coronilla más que tú.
  4. Pide ayuda para lo que no ves. Que un familiar te mire la espalda, la nuca y detrás de las orejas no es exagerado: es la única forma de cubrirlo todo.
  5. Haz fotos con fecha de los lunares que quieras vigilar. La memoria es malísima comparando manchas; una foto de hace tres meses, no.

El mapa del autoexamen · las zonas que casi todos se saltan

por delante por detrás 1 2 3 4 5

1cuero cabelludo2espalda3palmas y uñas4entre los dedos5plantas de los pies

La Asociación Española Contra el Cáncer insiste en otra idea sencilla: conocer tus propias manchas. Solo quien sabe lo que tiene puede notar lo que cambia.

¿Y cada cuánto toca dermatólogo?

Son dos calendarios distintos y se confunden a menudo: el autoexamen es tuyo y es mensual; la revisión con el dermatólogo es periódica y su frecuencia depende de tus factores de riesgo —piel muy clara, muchos lunares o de gran tamaño, quemaduras solares en la infancia, antecedentes familiares de melanoma, defensas bajas o haber usado cabinas de bronceado, según la AEDV—. En la primera consulta te dirán cada cuánto conviene en tu caso. Y fuera de calendario, la norma de siempre: si algo cambia, no esperes a que toque.

Uñas, palmas, plantas y cuero cabelludo: donde nadie mira

Hay un tipo de melanoma, el lentiginoso acral, que aparece justo donde menos se busca: en las palmas de las manos, las plantas de los pies o debajo de las uñas. Dos cosas importan aquí, y ninguna es para asustarse: la primera, que el melanoma puede aparecer también en zonas donde no da el sol, así que el autoexamen no se limita a escote y brazos. La segunda, que el acral es la forma más frecuente de melanoma en pieles oscuras —tener la piel morena reduce el riesgo global, pero no lo elimina, y estas zonas concretas merecen la misma atención en todos los tonos de piel.

En las uñas, la pista es una banda oscura a lo largo (los dermatólogos la llaman melanoniquia). No toda banda es un problema, pero la AEDV describe la sospechosa como irregular y de más de 3 mm de ancho:

La uña · qué banda se revisa

Fina y estable

  • Uniforme, del mismo grosor arriba y abajo
  • Lleva igual mucho tiempo
  • Coméntala en tu próxima revisión, sin agobio

Ancha o cambiando

  • Nueva, de más de 3 mm o que se ensancha
  • Bordes o color irregulares
  • Pide cita con el dermatólogo

Un moratón bajo la uña por un golpe también se ve oscuro, pero «crece» hacia fuera con la uña en unas semanas. Si no recuerdas golpe y la banda no se mueve o se ensancha, que la vean.

Cuándo pedir cita (y cuándo no dejarlo pasar)

Con todo lo anterior, el plan de acción cabe en un semáforo. Fíjate en que aquí el rojo no significa «corre a urgencias»: significa no aparcarlo — pide cita ya y, si te la dan para dentro de meses, insiste explicando lo que has visto.

El semáforo de tus lunares

Verde · sigue con tu revisión mensual

  • Lunares de siempre, estables, parecidos entre sí, de un tono y borde regulares

Es el escenario de la inmensa mayoría: tu tarea es solo conocerlos y repasarlos una vez al mes.

Ámbar · pide cita con el dermatólogo

  • Un lunar que cumple alguna letra del ABCDE
  • el «patito feo» que desentona del resto
  • una banda oscura nueva en una uña o una mancha nueva que no se parece a nada de lo que tenías

Sin urgencia, pero sin dejarlo en la lista de «ya si eso».

Rojo · consulta sin esperar

  • Un lunar que sangra solo (sin golpe ni roce)
  • que pica o duele de forma persistente
  • que crece o cambia a ojos vista en semanas
  • o una herida o costra sobre una mancha que no termina de cicatrizar

No significa que sea un melanoma: significa que tiene que verlo un profesional pronto.

¿Y si dudas entre ámbar y rojo? Trátalo como rojo. Equivocarse pidiendo la cita «demasiado pronto» no existe.

Qué pasa en la consulta del dermatólogo (spoiler: nada que duela)

Buena parte de las citas que se retrasan no es por despiste: es por miedo a lo que pase allí. Así que contémoslo, porque desmonta el miedo. El dermatólogo empieza mirando la lesión con un dermatoscopio: una especie de lupa con luz que se apoya sobre la piel y deja ver patrones y colores que a simple vista no se aprecian. No duele, no pincha, no deja marca; dura segundos.

Si la lesión no le convence, el paso siguiente suele ser extirparla o tomar una muestra (biopsia) con anestesia local, y enviarla a analizar al microscopio: así se confirma o se descarta el diagnóstico, según explica MedlinePlus. Es un procedimiento corto, y con la anestesia lo que notarás es presión, no dolor. Muchísimas lesiones que se extirpan «por si acaso» resultan benignas, y la que no lo es, cuanto antes se va, mejor: los dermatólogos insisten en que ir pronto no es dramatizar, es quitarse la duda con la herramienta adecuada.

Proteger la piel el resto del año

El principal factor de riesgo del melanoma es la exposición solar excesiva —sobre todo la de las primeras etapas de la vida, dice la AEDV—, así que la otra mitad de esta guía se juega en la calle, no frente al espejo. Los consejos de la Fundación Piel Sana caben en cinco líneas:

  • Sombra en las horas centrales del verano (de 12 a 16 h), que es cuando más castiga.
  • Fotoprotector todos los días del año, también los nublados: factor superior a 30, con protección UVB y UVA. Aplícalo media hora antes y repón cada 2 horas, o antes si hay baño o sudor. Si dudas con el factor, aquí tienes qué protector usar según tu fototipo.
  • Ropa que cubra, sombrero de ala ancha y gafas de sol con filtro UV: la mejor crema es la que no hace falta.
  • Nada de cabinas de bronceado: su uso está claramente relacionado con un aumento del riesgo de melanoma.
  • Con bebés menores de 5 meses, ropa y sombra, no cremas.

Y un dato para tomárselo en serio sin alarmismo: la incidencia del melanoma en España va en aumento desde hace dos décadas, según la Sociedad Española de Oncología Médica. La parte buena es que pocas cosas en salud dependen tanto de hábitos sencillos: sombra, crema y un repaso mensual delante del espejo.

La chuleta del autoexamen (imprímela)

Toda la guía, reducida a una tarjeta. Imprímela y pégala por dentro del armario del baño: un minuto al mes, siempre el mismo día.

Tus lunares, en un minuto al mes

duocare · guía rápida

  • Asimetría: una mitad no se parece a la otra · Bordes irregulares o mal delimitados · Color desigual, varios tonos · Diámetro mayor de 6 mm (una goma de lápiz) · Evolución: cualquier cambio, la letra que más manda.
  • El patito feo: el lunar que no se parece a los demás también se enseña, aunque no cumpla letras.
  • No te saltes: cuero cabelludo, espalda (espejo o ayuda), palmas, plantas, entre los dedos y uñas.
  • Método: una vez al mes, buena luz, espejo de cuerpo entero + espejo de mano, y fotos con fecha de lo que vigiles.
  • Cita sin esperar si: sangra solo, pica o duele de forma persistente, crece rápido, no cicatriza, o hay banda oscura nueva en una uña.

Dudas: duocare · 614 78 75 46 · WhatsApp 24/7

Cómo te ayudamos desde duocare

Seamos claros con nuestro papel: el diagnóstico de un lunar es del dermatólogo, y nada de lo que hagamos lo sustituye. Lo que sí hacemos, y mucho, es la parte que a las familias se les hace cuesta arriba: en nuestra valoración dermatológica de enfermería a domicilio, una enfermera colegiada revisa con calma la piel de una persona mayor o dependiente —espalda, plantas, cuero cabelludo, pliegues, esas zonas imposibles de autoexplorar—, deja fotos fechadas de lo que convenga vigilar y os dice sin rodeos si algo merece una cita con el dermatólogo, sin dramatizar ni quitarle hierro.

  1. Nos cuentas el caso por WhatsApp, sin compromiso, y te decimos si tiene sentido una visita o basta con orientarte.
  2. Vamos a casa con discreción —enfermeras colegiadas en el CODEM, de ropa de calle—, revisamos la piel entera y os dejamos por escrito qué vigilar y cómo.
  3. Seguimos disponibles 24/7, con más de 1.000 atenciones y un 4,9★ en Google, para repetir la revisión cuando toque o resolver dudas entre medias.

Y si lo que te preocupa de la piel va por otro lado, tenemos guías específicas para la revisión diaria del pie diabético, las señales de infección en una herida o el cuidado de la piel en personas encamadas.

Preguntas frecuentes sobre la regla ABCDE y los lunares

¿Cuándo debo ir al dermatólogo por un lunar?

Pide cita si un lunar cumple alguna letra de la regla ABCDE (asimetría, bordes irregulares, varios colores, más de 6 mm o cualquier cambio), si desentona claramente del resto de tus lunares, o si aparece una banda oscura nueva en una uña. Y no lo dejes pasar si sangra sin motivo, pica o duele de forma persistente, crece deprisa o hay una costra que no termina de curarse en unas semanas. Ante la duda, la respuesta corta es siempre la misma: que lo vea un dermatólogo.

¿Qué tamaño de lunar es preocupante?

La referencia clásica son 6 milímetros, más o menos el tamaño de la goma de un lápiz. Pero es una orientación, no una norma: la Academia Americana de Dermatología recuerda que los melanomas pueden ser más pequeños cuando se diagnostican. Por eso el tamaño por sí solo ni preocupa ni tranquiliza: importa más que el lunar cambie, que sea distinto a los demás o que cumpla varias letras de la regla a la vez.

¿Un lunar que pica o sangra es siempre melanoma?

No. Un lunar puede irritarse por un roce con la ropa, un golpe o un afeitado, y no pasa nada por un picor puntual. Lo que sí es motivo de consulta es el sangrado espontáneo —sin golpe ni roce que lo explique—, el picor o el dolor persistentes, o una úlcera o costra sobre la lesión que no termina de cicatrizar. No significa que sea melanoma: significa que merece que lo mire un profesional en vez de darle vueltas en casa.

¿Cuántos lunares es normal tener?

La mayoría de las personas tiene entre 10 y 40 lunares, según MedlinePlus, y siguen apareciendo hasta la mediana edad. Tener muchos lunares no es una enfermedad, pero sí es uno de los factores que aumentan el riesgo de melanoma, junto con la piel muy clara, las quemaduras solares en la infancia, los antecedentes familiares o el uso de cabinas de bronceado. Traducción práctica: cuantos más lunares y más factores, más sentido tiene el autoexamen mensual y la revisión periódica con el dermatólogo.

¿Puede salir un melanoma en una uña o en la planta del pie?

Sí. Existe un tipo, el melanoma lentiginoso acral, que aparece precisamente en palmas, plantas o debajo de las uñas, donde casi nadie mira. En la uña puede verse como una banda oscura a lo largo; merece revisión sobre todo si es nueva, mide más de 3 milímetros de ancho, tiene bordes o color irregulares o se va ensanchando. Es además la forma más frecuente de melanoma en pieles oscuras, así que estas zonas van incluidas en el autoexamen de todo el mundo, sea cual sea el tono de piel.

¿La regla ABCDE detecta todos los melanomas?

No, y este matiz importa. Hay melanomas más pequeños de 6 mm y lesiones que no cumplen todas las letras. Por eso la regla se complementa con otras dos herramientas: la E de Evolución (cualquier cambio en una mancha, aunque «apruebe» el resto de letras, merece consulta) y el signo del patito feo (el lunar que no se parece a los demás de tu piel). Y por eso mismo la regla nunca funciona al revés: no sirve para autodescartarse nada, solo para decidir cuándo pedir cita.

¿Cada cuánto tengo que revisarme los lunares?

En casa, una vez al mes: la Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología habla de dedicarle unos minutos al mes, con buena luz, un espejo de cuerpo entero y otro de mano. Con el dermatólogo, la periodicidad depende de tus factores de riesgo —cantidad de lunares, tipo de piel, antecedentes—, así que la marca él en la primera visita. Y fuera de calendario, siempre que notes un cambio: no hace falta esperar a que «toque».

Contenido informativo revisado por una enfermera colegiada. No sustituye las indicaciones de tu equipo médico: ante cualquier duda sobre tu caso, consúltalas siempre.

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