Informe de analítica sobre una mesa de madera junto a un vaso de agua, con luz de la mañana

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Transaminasas altas, cómo se lee de verdad el hígado en una analítica

Qué vas a encontrar aquí
  1. Quién es quién en el bloque del hígado
  2. El patrón, que es donde está la información
  3. El techo del laboratorio y por qué un 35 no significa lo mismo en todos
  4. Lo que las sube sin que el hígado esté enfermo
  5. El hígado graso, que ya ni se llama así
  6. Los cuatro números que ya tienes en la mano
  7. Los detox, el cardo mariano y otras promesas
  8. Con qué prisa hay que consultar
  9. Repetir la analítica sin madrugones ni colas
  10. Preguntas frecuentes

Casi siempre llega igual. Alguien abre el sobre de la analítica, recorre las líneas y se para en dos siglas que no dicen nada por sí solas —GOT y GPT— con una flechita hacia arriba al lado. A partir de ahí la cabeza va muy rápido y casi siempre al mismo sitio, que además es el peor: el hígado. Como enfermera que entra cada semana en casas de toda la Comunidad de Madrid, esa llamada la recibo mucho, y suele empezar con la misma frase: «no bebo casi nada, ¿cómo puede ser?».

Aquí no vas a encontrar una lista de treinta enfermedades posibles ordenadas de la más rara a la más grave. Vas a aprender a leer el bloque entero del hígado, que es lo que hace tu médico cuando lo mira: no una línea, cuatro a la vez.

La respuesta corta: las transaminasas no son un número, son un conjunto, y la información no está en cuánto sube una sino en cuál sube más que cuál. Los laboratorios suelen imprimir como techo unos 40 U/L en la GPT y unos 37 en la GOT, pero el límite obtenido de personas sanas sin factores de riesgo es bastante más bajo, sobre todo en mujeres. Una subida leve y puntual es muy frecuente y muchas veces transitoria —el ejercicio del día anterior la provoca—, y para saber si hay que mirar más allá existe un cálculo, el FIB-4, que se hace con cuatro datos que ya están en tu informe. Aquí tienes quién es quién, cómo se lee el patrón y con qué prisa conviene consultar.

Quién es quién en el bloque del hígado

Son cuatro nombres y cada uno cuenta una cosa distinta. Conocerlos por separado es lo que después permite leerlos juntos.

Las cuatro enzimas del bloque hepático · qué es cada una

GPT · ALTLa más específica del hígado: si sube, casi siempre el asunto está ahí. Es la que más se mira.solo hígado
GOT · ASTTambién está en el músculo y en el corazón. Puede subir por un esfuerzo grande, un golpe o una contractura sin que el hígado tenga nada.hígado y músculo
GGTMuy sensible pero poco específica. Sube con el alcohol, con algunos fármacos y con los problemas de la vía de la bilis.alcohol y bilis
Fosfatasa alcalina · FAHabla sobre todo de la vía biliar, aunque también viene del hueso. En crecimiento y en el embarazo sube de forma normal.bilis y hueso

Verás las siglas en las dos nomenclaturas, la antigua y la internacional: GPT es ALT y GOT es AST. Son exactamente lo mismo, cambia el nombre según el laboratorio.

Fíjate en el detalle de la GOT, porque explica la mitad de los sustos. Está en el hígado, sí, pero también en el músculo esquelético y en el corazón. Cuando una persona que empezó el gimnasio hace tres semanas, o que se pasó el sábado con la mudanza, se hace una analítica el lunes, esa GOT puede aparecer alta sin que su hígado tenga absolutamente nada. Es una de las causas más frecuentes de repetir un análisis sin necesidad.

Y ahora el paso que casi nadie da: mirarlas a la vez. Porque la relación entre estas cuatro es lo que dibuja un patrón, y el patrón es lo que orienta.

El patrón, que es donde está la información

Este es el corazón del artículo. No mires una barra suelta, mira la forma que hacen las cuatro juntas.

Tres patrones típicos · cuánto sube cada enzima sobre su límite

cada barra es cuántas veces supera su propio límite patrón metabólico · grasa en el hígado GPT GOT GGT FA patrón del alcohol GPT GOT GGT FA patrón de la vía biliar GPT GOT GGT FA límite alto

La enzima que manda en ese patrón Las que acompañan El límite alto de cada una

Son formas típicas, dibujadas para que entiendas la lógica, no para que te clasifiques. En la vida real los patrones se mezclan y la misma persona puede tener dos causas a la vez. Quien lee el patrón de tu informe es tu médico.

Mira las tres formas y verás por qué el número suelto engaña. En el primer patrón la GPT manda sobre la GOT y todo lo demás se mueve poco: es la forma más habitual cuando hay grasa acumulada en el hígado, y suele ir con sobrepeso, con azúcar alto o con triglicéridos altos, así que conviene leerlo junto a el colesterol y los triglicéridos y a la glucosa del mismo informe.

En el segundo, la GOT llega al doble o más que la GPT y la GGT se dispara. Esa proporción tiene incluso un nombre entre médicos, el cociente De Ritis, y cuando pasa de 2 orienta con bastante fuerza hacia el alcohol —no en todos los casos, aparece en una mayoría pero no en la totalidad—. El mecanismo, por si te interesa: el alcohol agota una vitamina que la GPT necesita más que la GOT para fabricarse, así que la GPT se queda atrás. No es tanto que el alcohol dispare la GOT como que frene a la otra.

Y en el tercero las transaminasas casi ni se mueven mientras la GGT y la fosfatasa alcalina se van arriba: eso apunta a la vía por la que circula la bilis, y es también el patrón donde suele aparecer marcada la bilirrubina, que tiene artículo aparte porque da para uno entero.

El techo del laboratorio y por qué un 35 no significa lo mismo en todos

Aquí hay un matiz que casi ninguna página cuenta y que explica bastantes informes «limpios» que no lo estaban tanto.

El techo que imprime tu laboratorio —en torno a 40 U/L en la GPT y 37 U/L en la GOT, con variaciones— sale de medir a mucha gente y quedarse con el rango en el que cae la mayoría. El problema es de dónde salió esa «mayoría»: de poblaciones en las que había personas con sobrepeso, con hígado graso sin saberlo o portadoras de virus sin diagnosticar. Es decir, el rango describe qué es frecuente, no qué es sano.

Cuando se hizo el ejercicio de calcularlo solo con donantes de sangre estrictamente sanos, sin sobrepeso, sin alteraciones metabólicas y sin virus, el techo bajó bastante: alrededor de 30 U/L en hombres y de 19 a 20 U/L en mujeres. Y se comprobó que usar ese listón más bajo identificaba a bastantes más personas con una enfermedad hepática que sí importaba.

Traducido a tu informe. Una GPT de 35 en un hombre no sale marcada, porque queda por debajo del techo impreso, y sin embargo ya pasa del límite de las personas sanas. Esa misma GPT de 35 en una mujer tampoco aparece marcada y casi duplica ese otro límite. No es para alarmarse, es para mencionarlo en la consulta en vez de darlo por zanjado.

Que quede claro lo que no significa esto: no significa que tu laboratorio se equivoque ni que debas ignorar su rango. Significa que un valor «casi normal» en una mujer merece al menos una frase con tu médico, sobre todo si viene acompañado de peso, azúcar o triglicéridos al alza. Si quieres el mapa completo del informe, lo tienes en la guía para entender tu analítica de sangre.

Lo que las sube sin que el hígado esté enfermo

Antes de asumir lo malo, conviene descartar lo frecuente. Esta lista resuelve muchas más analíticas de las que parece.

Causas de subida que no son enfermedad del hígado

Ejercicio intenso o poco habitualSube sobre todo la GOT, que también viene del músculo. Una carrera larga, estrenar gimnasio o una mudanza el fin de semana anterior bastan.
Un golpe o una lesión muscularMismo motivo. Una contractura importante, una caída o una inyección intramuscular reciente pueden dejar rastro.
MedicamentosBastantes fármacos de uso común pueden elevarlas, desde algunos analgésicos hasta ciertos tratamientos crónicos. Nunca se dejan por cuenta propia: se comentan con quien los pautó.
Suplementos y productos de herbolarioSí, también los que se venden «para el hígado». Están descritos entre las causas de elevación, y como no se consideran medicamentos casi nadie los menciona en la consulta.
Un virus banal recienteUna infección corriente de las últimas semanas puede dejar las enzimas algo movidas sin más consecuencia.
Una racha de comer y beber de másVacaciones, fiestas, un mes raro. Es la causa que más veces explica un pico aislado que después vuelve solo a su sitio.

Por eso la primera decisión de tu médico ante una elevación leve suele ser la más aburrida y la más sensata: repetir la analítica pasado un tiempo, con unos días de calma antes y con la lista de todo lo que tomas encima de la mesa. No es dar largas, es evitar una cascada de pruebas por un número que iba a volver solo.

Una recomendación práctica que doy siempre: cuando vayas a esa consulta, lleva los envases de todo lo que tomas, incluidos los botes del herbolario y las vitaminas del supermercado. De memoria se olvidan justo los que importan.

El hígado graso, que ya ni se llama así

Es la causa más frecuente de una elevación leve y mantenida, y además acaba de cambiarle el nombre, así que conviene ponerse al día.

Hasta hace poco se llamaba «hígado graso no alcohólico». En 2023, un consenso internacional amplio decidió cambiarlo, y el término que verás cada vez más en los informes es esteatosis hepática metabólica —en siglas inglesas, MASLD—. El cambio no es cosmético y merece la pena entenderlo, porque afecta a cómo se te va a explicar en la consulta.

El nombre viejo tenía dos problemas. Definía la enfermedad por lo que no era («no alcohólico»), lo cual obligaba a diagnosticarla por descarte, y arrastraba dos palabras cargadas —«alcohol» y «graso»— que hacían daño sin aportar nada. El nuevo se diagnostica en positivo: hay grasa en el hígado y, además, al menos uno de estos cinco factores.

Los cinco factores cardiometabólicos · basta con uno

  • Peso elevado o perímetro de cintura por encima de lo recomendado.
  • Glucosa alta o diabetes tipo 2 ya diagnosticada.
  • Triglicéridos altos o tratamiento para bajarlos.
  • Colesterol HDL bajo, el que llamamos «bueno».
  • Tensión arterial alta o tratamiento para la tensión.

Si en tu informe o en tu historia ves MASLD, EHmet o esteatosis hepática metabólica, es esto. Y si ves MASH, es el escalón siguiente, el que antes se llamaba esteatohepatitis.

Lo importante de este cambio para ti es que coloca el hígado donde de verdad está: dentro del mismo cuadro que la tensión, el azúcar y las grasas de la sangre. No es un órgano que se ha estropeado por su cuenta, es una pieza más de un conjunto metabólico. Por eso lo que se propone —peso, movimiento, ajustar el azúcar— no es un consejo genérico de folleto: es el tratamiento.

Los cuatro números que ya tienes en la mano

Esta parte es la que más tranquiliza y la que menos se cuenta. Existe un primer filtro que no necesita ninguna prueba nueva.

La pregunta que de verdad importa cuando alguien tiene grasa en el hígado no es «¿cuánto tengo la GPT?», sino otra muy distinta: ¿hay ya cicatriz en el tejido? Eso se llama fibrosis, y es lo que marca el pronóstico. Durante años, para saberlo hacía falta una biopsia o una prueba especial. Hoy las guías europeas y americanas recomiendan empezar por algo mucho más barato: un cálculo llamado FIB-4, que combina cuatro datos que probablemente ya están impresos en tu informe.

FIB-4 · el primer filtro, con lo que ya tienes

cuatro datos que ya están en tu informe tu edad GOT GPT plaquetas FIB-4 menos de 1,3 1,3 – 2,67 más de 2,67 riesgo bajo zona gris valorar más a partir de los 65 años el primer corte se sube a 2,0

Esto es un filtro de cribado, no un diagnóstico, y no vale para todo el mundo: pierde fiabilidad si hay otra enfermedad del hígado de por medio o si las plaquetas están alteradas por otra causa. No lo calcules por tu cuenta para sacar conclusiones. Te lo contamos para que sepas que existe y puedas preguntar por él.

La parte buena es doble. Un FIB-4 por debajo de 1,3 descarta con bastante seguridad una fibrosis avanzada, y eso significa que muchísimas personas con las transaminasas algo altas pueden quedarse tranquilas y seguir con controles, sin pruebas ni derivaciones. Y un FIB-4 por encima de 2,67 señala a quien sí conviene mirar mejor, normalmente con una elastografía, que es una ecografía especial que mide cuánto de rígido está el tejido y no duele nada.

En medio queda una zona gris que suele resolverse con esa segunda prueba. Y un matiz importante que las guías señalan: a partir de los 65 años el corte de abajo se sube a 2,0, porque si no, casi todas las personas mayores saldrían en zona gris sin motivo.

Los detox, el cardo mariano y otras promesas

Toca la parte incómoda, porque es donde más dinero se gasta la gente asustada y donde menos se devuelve.

Si has buscado «cómo bajar las transaminasas» habrás visto zumos verdes, infusiones, cápsulas de cardo mariano, alcachofa, pautas de ayuno y programas de limpieza de tres días. La respuesta honesta es la misma para todos: no hay evidencia consistente de que ninguno baje las transaminasas ni mejore el pronóstico del hígado. Ninguna sociedad científica los recomienda.

Y hay un giro que casi nadie cuenta. Varios productos de herbolario y suplementos figuran entre las causas descritas de elevación de transaminasas. Es decir: existe la posibilidad real de que alguien empiece a tomar algo para cuidarse el hígado y ese algo sea justamente lo que le mueve las cifras. Como no se consideran medicamentos, no se mencionan en la consulta, y el médico se queda sin la pieza que explicaba el informe.

Lo que sí tiene respaldo es mucho menos vendible: peso, movimiento y alcohol. Reducir peso cuando sobra —aunque sea poco, de forma sostenida— es lo único que ha demostrado revertir grasa del hígado. Moverse a diario ayuda incluso sin que baje la báscula. Y el alcohol suma siempre, también el de «solo los fines de semana». No hay atajos, pero tampoco hace falta ninguna cápsula.

Con qué prisa hay que consultar

No todas las elevaciones tienen la misma urgencia, y ordenar eso quita mucha angustia. Este es el criterio que usamos para poner cada caso en su sitio.

Transaminasas altas · la prisa de cada escenario

Rojo · consulta hoy, sin esperar

  • La piel o el blanco de los ojos amarillos.
  • Dolor importante en la parte alta derecha del abdomen.
  • La orina muy oscura o las heces muy claras.
  • Confusión, somnolencia rara o hematomas que salen solos.
  • Cifras muy por encima del techo del laboratorio, no un poco altas.

Llama a tu centro de salud el mismo día, o al 112 si hay confusión o mal estado general.

Ámbar · pide cita esta semana

  • Elevación moderada mantenida en dos analíticas separadas.
  • Transaminasas altas junto a azúcar, triglicéridos o tensión también altos.
  • Has empezado un fármaco nuevo o un suplemento en los últimos meses.
  • Consumo de alcohol que a ti mismo te preocupa, con la GGT alta.

Ve con los informes anteriores y con los envases de todo lo que tomas.

Verde · coméntalo en la próxima revisión

  • Subida leve y aislada, sin síntomas, con el resto del informe bien.
  • Venías de ejercicio intenso, una lesión muscular o una racha de excesos.
  • Una cifra que en el informe no aparece marcada pero te ha llamado la atención.

Lo habitual será repetir el análisis pasadas unas semanas, con unos días de calma antes.

Este semáforo ordena la prisa, no sustituye la valoración. Ante la duda, y sobre todo si algo ha cambiado de golpe, la llamada al centro de salud siempre es la opción correcta.

La mayoría de los informes que me enseñan en las casas caen en la franja verde, y esa es la parte que se cuenta poco: lo habitual no es la urgencia, es esperar y volver a mirar. Lo que sí conviene es no dejar el papel en un cajón con la idea de «ya lo miraré», porque el valor de esta cifra está en la comparación, y la comparación necesita una segunda fecha.

Repetir la analítica sin madrugones ni colas

Casi todo lo anterior termina en la misma frase de la consulta: «lo repetimos en unos meses». Y ahí es donde se cae la mitad de los seguimientos.

El control del hígado no se resuelve con una extracción: se compara. Se repite a las semanas para ver si aquella subida era pasajera, se vuelve a mirar tras un cambio de hábitos y se sigue con calma cuando hay grasa en el hígado, porque lo que interesa es la tendencia. Pedir cita, madrugar, desplazarse y esperar varias veces al año es exactamente lo que hace que un control importante se acabe posponiendo hasta la siguiente revisión.

En duocare hacemos la analítica a domicilio en toda la Comunidad de Madrid: una enfermera colegiada acude a tu casa a primera hora, hace la extracción venosa y la muestra viaja al laboratorio. Tú no te mueves de tu cocina. El perfil hepático entra en el perfil de hígado, y si tu médico ha pedido ayuno para otros parámetros de la misma extracción, aquí tienes cómo prepararte para una analítica.

Mi control del hígado

duocare · guía rápida

  • Mis cifras: GPT ______ · GOT ______ · GGT ______ · FA ______ — fecha: ________
  • Rango impreso en mi laboratorio: GPT hasta ______ · GOT hasta ______
  • Analítica anterior: GPT ______ · GOT ______ — fecha: ________ (la tendencia importa más que el número)
  • Plaquetas: ______ — mi médico puede calcular el FIB-4 con esto, mi edad y las transaminasas.
  • Todo lo que tomo (incluidos herbolario y vitaminas): ________________________
  • Los días previos: ¿ejercicio intenso, golpe muscular o excesos? ________
  • Próximo control: ________ — Dr./Dra. ________

Dudas o cita: duocare · 614 78 75 46 · WhatsApp 24/7

Un cierre de enfermera, para dejarlo en su sitio. Unas transaminasas altas no son un diagnóstico ni una sentencia: son una pregunta que el informe le hace a tu médico, y casi siempre la respuesta es tranquila. Aprende a mirar el patrón en vez del número suelto, lleva tu historia y tus envases a la consulta, y desconfía de cualquiera que te prometa limpiarte el hígado en una semana. Del madrugón, el desplazamiento y la sala de espera podemos encargarnos nosotras. Aquí tienes el resto de lo que hacemos en el blog de duocare y cómo funcionan nuestras analíticas a domicilio.

Preguntas frecuentes sobre las transaminasas altas

¿Cuáles son los valores normales de las transaminasas?

De forma orientativa, los laboratorios españoles suelen dar como techo unos 40 U/L para la GPT (ALT) y unos 37 U/L para la GOT (AST), aunque cada laboratorio publica el suyo y no siempre coinciden. Conviene saber, además, que el límite obtenido de donantes sanos sin factores de riesgo es más bajo —en torno a 30 U/L en hombres y 19-20 U/L en mujeres—, así que una cifra puede aparecer sin marcar y aun así merecer un comentario con tu médico. Compara siempre con el rango impreso en tu informe y deja la interpretación a la consulta.

¿Qué es peor, tener la GOT alta o la GPT alta?

Ninguna es «peor»: son pistas distintas. La GPT (ALT) es la más específica del hígado, así que cuando manda ella el asunto suele estar ahí. La GOT (AST) también está en el músculo y en el corazón, de modo que puede subir por causas que no tienen nada que ver con el hígado, desde un esfuerzo físico grande hasta una contractura importante. Lo que orienta de verdad no es cuál está alta, sino la proporción entre las dos y qué hacen a la vez la GGT y la fosfatasa alcalina.

¿El ejercicio sube las transaminasas?

Sí, y es una de las causas más frecuentes de sustos innecesarios. Un entrenamiento intenso o poco habitual en los días previos a la extracción puede elevar sobre todo la GOT, porque también procede del músculo, y con ella otras enzimas musculares. Si te has estrenado en el gimnasio, has hecho una mudanza o vienes de una carrera larga, cuéntaselo a tu médico: puede que la conclusión sea simplemente repetir la analítica en unas semanas, con unos días de calma antes.

¿Cómo puedo bajar las transaminasas rápido?

Esta es la pregunta que más circula y la respuesta honesta es que «rápido» no es el objetivo. Las transaminasas no se bajan: baja lo que las está subiendo. Si es el alcohol, dejándolo; si es un fármaco o un suplemento, revisándolo con quien te lo pautó y nunca por tu cuenta; si es grasa en el hígado, con los cambios sostenidos de peso y actividad que indique tu médico, que tardan meses en verse en el informe. Cualquier producto que prometa limpiarte el hígado en dos semanas te está vendiendo una idea que no existe.

¿Hay que ir en ayunas para medir las transaminasas?

Las transaminasas por sí solas no exigen ayuno, pero casi nunca se piden solas. Si en la misma extracción entra la glucosa, el perfil lipídico completo u otras determinaciones que sí lo requieren, el ayuno lo marca el conjunto. Haz caso a la indicación que te haya dado tu médico o el laboratorio, y si tienes dudas sobre horas, agua o medicación, lo tienes desarrollado en nuestra guía de preparación para una analítica.

¿Tener las transaminasas altas significa que tengo el hígado dañado?

No necesariamente. Una elevación leve y aislada es frecuente, muchas veces transitoria y no equivale a una enfermedad hepática. Lo que decide es el contexto: cuánto de alta, qué patrón dibujan las cuatro enzimas juntas, si se mantiene al repetir semanas después y qué más hay en tu historia (peso, azúcar, alcohol, medicación, virus). Esa lectura completa la hace tu médico; el número por sí solo no diagnostica nada.

¿Qué es el hígado graso y por qué ahora se llama de otra forma?

Es la acumulación de grasa dentro de las células del hígado. Desde el consenso internacional de 2023 se dejó de llamar «hígado graso no alcohólico» y pasó a llamarse esteatosis hepática metabólica, porque el nombre anterior definía la enfermedad por lo que no era y arrastraba un estigma innecesario. Ahora se diagnostica en positivo: grasa en el hígado más al menos uno de cinco factores cardiometabólicos (peso elevado, glucosa alta, triglicéridos altos, colesterol HDL bajo o tensión alta). Si en tu informe ves las siglas MASLD o EHmet, es esto.

¿El cardo mariano o los detox sirven para el hígado?

No hay evidencia consistente de que ningún suplemento, zumo o infusión baje las transaminasas ni mejore el pronóstico del hígado. Y hay un detalle que se cuenta poco: algunos productos de herbolario y suplementos figuran entre las causas conocidas de elevación de transaminasas, así que el remedio puede ser parte del problema. Si estás tomando algo, llévalo a la consulta —el envase, no el nombre de memoria— para que tu médico lo tenga en cuenta.

Contenido informativo revisado por una enfermera colegiada. No sustituye las indicaciones de tu equipo médico: ante cualquier duda sobre tu caso, consúltalas siempre.

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